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Bienestar integral

Cómo retomar la actividad física después del verano

Clase de movimiento en grupo sobre esterillas en una sala luminosa

Después de las vacaciones, volver a hacer ejercicio puede costar más de lo que esperábamos. Los horarios han cambiado, hemos perdido un poco la rutina y, de repente, volver a entrenar puede parecer una obligación más dentro de una agenda que vuelve a llenarse.

Pero retomar la actividad física después de las vacaciones no debería significar empezar con prisas ni intentar recuperar en pocos días todo lo que no hemos hecho durante el verano.

De hecho, puede ser una buena oportunidad para plantearnos el ejercicio de otra manera: como un espacio para cuidarnos, escuchar el cuerpo y encontrar un momento para nosotros mismos.

¿Por qué nos cuesta tanto volver a hacer ejercicio después de las vacaciones?

Durante el verano es habitual que cambien nuestros horarios y nuestras rutinas. Quizás caminamos más, dormimos a horas diferentes, hacemos actividades puntuales o, simplemente, decidimos descansar. Y eso está bien.

El problema aparece cuando asociamos volver a la actividad física con la idea de tener que recuperar inmediatamente el ritmo anterior, o incluso de tener que “recuperar” el cuerpo que teníamos antes.

Después de unas semanas con menos estructura, el cuerpo necesita volver a adaptarse. Y también lo necesita la mente.

Además, a menudo volvemos de vacaciones con la sensación de que tenemos que ponernos al día con todo: trabajo, familia, casa, horarios... Y el ejercicio acaba quedando al final de la lista.

Por eso, retomar la actividad física no consiste solo en encontrar tiempo para entrenar. También consiste en encontrar una manera de hacerlo que encaje con el momento vital en el que estamos.

Errores más frecuentes al retomar la actividad

Uno de los errores más habituales es querer empezar exactamente donde lo habíamos dejado.

Si antes entrenábamos tres o cuatro días a la semana, podemos pensar que tenemos que recuperar inmediatamente aquella frecuencia y aquella intensidad. Pero el cuerpo puede necesitar un poco más de tiempo.

Querer recuperar demasiado rápido

Aumentar de golpe la intensidad o la duración del ejercicio puede provocar sobrecargas, molestias o lesiones.

Es mejor empezar de manera progresiva y dejar que el cuerpo vuelva a coger confianza.

Entrenar como castigo

Después de las vacaciones, es fácil caer en pensamientos como “ahora me tengo que poner las pilas” o “tengo que compensar todo lo que no he hecho”.

La actividad física no debería ser una forma de compensar ni de castigarnos.

Compararnos con nuestro “yo” de antes

Quizás hace unos meses corríamos más, levantábamos más peso o teníamos más resistencia. Y quizás ahora no.

Eso no significa que hayamos hecho nada mal. El cuerpo cambia y nuestras circunstancias también.

Convertir el ejercicio en una obligación más

Si volver a entrenar significa añadir una tarea más a una agenda ya llena, es normal que cueste mantener la constancia.

Quizás la pregunta no es “¿cómo puedo entrenar más?”, sino “¿cómo puedo incorporar movimiento y autocuidado a mi semana de una manera que me haga bien?”

Más que deporte: el autocuidado

Hacer actividad física no consiste únicamente en trabajar la fuerza, la resistencia o la movilidad. También puede ser una manera de reconectar con nuestro cuerpo.

En un día lleno de pantallas, trabajo, responsabilidades y estímulos, encontrar un espacio en el que podamos bajar el ritmo, respirar y centrarnos en lo que estamos haciendo puede tener un impacto importante en nuestro bienestar.

Por eso, cuando hablamos de actividad física, también hablamos de autocuidado.

No se trata de hacer más para estar mejor. Se trata de encontrar actividades que nos ayuden a sentirnos mejor con nuestro cuerpo y con nosotros mismos.

Y aquí también es importante el espacio.

Entrenar en un entorno en el que nos sentimos cómodos, acompañados y sin presión puede cambiar completamente la manera de vivir la actividad física.

Actividades recomendadas para volver a entrenar después del verano

No existe una única manera correcta de retomar la actividad física. Lo importante es adaptarla a nuestro estado físico, a nuestros objetivos y, sobre todo, a lo que necesitamos en este momento.

Algunas opciones pueden ser:

  • Caminar: una manera sencilla de recuperar el movimiento y volver a incorporar actividad a la rutina.
  • Trabajo de fuerza: empezar progresivamente con ejercicios adaptados puede ayudar a recuperar fuerza y confianza en el propio cuerpo.
  • Movilidad: especialmente interesante si después de las vacaciones notamos el cuerpo más rígido o cargado.
  • Pilates: permite trabajar fuerza, movilidad, control corporal y respiración, poniendo también el foco en la conexión entre cuerpo y mente.
  • Actividades suaves y conscientes: prácticas que permiten movernos sin convertir cada sesión en un reto.

El objetivo no es acabar cada entrenamiento exhaustos. Es encontrar una actividad que podamos mantener y que forme parte de nuestro bienestar.

Espacio Ànima: un lugar para cuidarte

En Espacio Ànima partimos de una idea sencilla: mover el cuerpo también puede ser una forma de cuidar la mente.

Por eso, la actividad física no es el único objetivo. Queremos que cada persona pueda encontrar un espacio seguro y agradable donde parar, escucharse y conectar con su cuerpo.

En Espacio Ànima encontrarás diferentes propuestas de movimiento, fuerza, movilidad y Pilates, pensadas para acompañarte en diferentes momentos y necesidades.

Porque volver a entrenar después del verano no debería ser otra exigencia.

Puede ser simplemente una manera de volver a ti.

Descubre el Espacio Ànima →

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda el cuerpo en adaptarse al retomar el ejercicio?

Depende de cada persona y de cuánto tiempo haya pasado sin entrenar. La recomendación es empezar de manera progresiva y dejar que el cuerpo vuelva a coger confianza, en lugar de recuperar de golpe la frecuencia y la intensidad anteriores.

¿Puedo empezar directamente con la misma intensidad que antes del verano?

No es aconsejable. Aumentar de golpe la intensidad o la duración del ejercicio puede provocar sobrecargas, molestias o lesiones. Es mejor volver de manera progresiva.

¿Qué actividad es mejor para volver a moverme después de las vacaciones?

No hay una sola. Caminar, el trabajo de fuerza, la movilidad, el Pilates o las actividades suaves y conscientes son buenas opciones: lo importante es adaptarla a tu estado físico y a lo que necesitas en este momento.

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